viernes, 30 de septiembre de 2022

Mis primeros días en España 5

Esta es una crónica de los primeros 10 días de estancia en la ciudad de Barcelona, la localidad de Sant Sadurní d`Anoia y sus alrededores.

Por Gilber Cao

Día 19. Despedida del amigo y otra visita al centro de Sitges


Ya desde que llegó a Barcelona nos anunció que se iría el lunes bien temprano. Su vuelo a Suecia debía despegar a las 2 de la tarde, pero aún debía estar en el checking a las 11 y media de la mañana. Partió en hora, y nos dejó con el deseo inmenso de volver a vernos otra vez. Y lo hizo por el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.


Este es un aeropuerto español de la red Aena. Se encuentra a 15 kilómetros al suroeste del centro de Barcelona, y apenas a 3 kilómetros del Puerto de Barcelona, entre los términos municipales de El Prat de Llobregat, Viladecans y San Baudilio de Llobregat. Está a una altura de cuatro metros sobre el nivel promedio del mar. Dispone de dos terminales de pasajeros, una terminal corporativa y un centro de carga aérea. El aeropuerto tiene tres pistas de despegue y aterrizaje. Es el primer aeropuerto en extensión y tráfico de Cataluña y el segundo aeropuerto con mayor tráfico en España.

Por otro lado, se hacía demasiado evidente la necesidad de visitar la localidad de Sitges por asuntos personales, pero también de carácter turístico. El municipio de Sitges se encuentra en la comarca del Garraf. Limita al oeste con los municipios de Olivella y Begas, al sur con el de San Pedro de Ribas y Villanueva y Geltrú, al norte con los de Gavá y Castelldefels y al este con el mar Mediterráneo.


Del antiguo pueblo de pescadores llamado Blanca Subur nace la población de Sitges, que es sinónimo de cultura, cuna del Modernismo y la ciudad del cine. Con playas únicas y más de trescientos veinte días de sol al año, sus tradiciones y sensibilidad artística se combinan con museos y palacetes, auténticas joyas arquitectónicas. Es un lugar para descubrir rincones incomparables, para pasear y relajarse junto al mar y para probar una rica gastronomía de tradición marinera. A finales del siglo XVIII, con la promulgación de la ley de libre comercio, muchos habitantes de la villa se aventuraron a hacer fortuna en las Américas, especialmente en las islas caribeñas, entre ellas la de Cuba; que entonces todavía estaba bajo la dominación española. Y una vez de regreso, los llamados indianos (o americanos) readaptaron sus viviendas a las tendencias imperantes del momento en materia arquitectónica. 



Otro elemento sobresaliente de la ciudad es que sus tiendas y restaurantes abren de lunes a domingo durante todo el año, lo que nos ofreció la oportunidad de merendar en cuanto llegamos a la pizzería-restaurante “Francesco”, con cuatro estrellas. Allí bebimos un refrigerio y reservamos unos pomos de agua para el largo caminar que comenzó en la Plaça de la Vila.

Desde allí comenzamos el recorrido a pie por el Casco Antiguo de la ciudad. Visitamos la Iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla, El Palau y Museo Maricel, L'hort de Can Falç, la Casa Bacardí, y el Museu del Cau Ferrat.Nos detuvimos a almorzar en el restaurante indio conocido como el Taj Mahal, y despues de un descanso continuamos con el paseo por la muy conocida “Calle del Pecado”, también llamada “La calle 1 de Mayo de Sitges”; que es la zona de bares, restaurantes y ocio nocturno más famosa en Sitges. Al final del día llegamos otra vez al paseo de la Ribera o Paseo Marítimo y a la Playa de San Sebastián.

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