Relatos abreviados; en una estancia efímera y sorprendente, de un cubano emigrante en distintos sitios del recuerdo, en su visita a la península ibérica.
Por Gilberto Cao
Una parada en el Castillo de Subirats
Mientras regresábamos a Sant Sadurní d’Anoia desde el poblado de San Pedro de Molanta (Sant Pere Molanta, en catalán) que es un pueblo que pertenece al municipio de Olèrdola, en el Alt Penedès, província de Barcelona. El cual está situado a 227 m de altura; y a muy poca distancia de la ciudad de Vilafranca del Penedès. Un lugar a donde fuimos a visitar su polígono industrial que con sus 61,79 km² de superficie es uno de los más importantes de la comarca. Tuvimos que comprar algunos productos que eran necesarios, y aprovechamos para practicar y manejar un poco dentro de su polígono que es tan extenso.
Estuvimos en la gasolinera de E.S. bonÀrea y en el Carrefour del parque industrial de Sant Pere Molanta. Este poblado es el segundo núcleo en importancia del municipio según su población de aproximadamente 626 habitantes (aunque en los últimos años el pueblo ha crecido mucho, hasta el punto de doblar a su población.). Desde allí tomamos la carretera BV-2429 que es una calle emblemática del municipio de Sant Cugat Sesgarrigues. Al estar ubicada en tal municipio, también forma parte de la provincia de Barcelona, y para al final del recorrido derivar en la carretera BV-2427 que enlaza la BV-2428 y BP-2427 y la N-340, en el término municipal de Subirats, la cual es un cruce de especial peligrosidad.
El objetivo era alcanzar la ubicación del Castell de Subirats, para posteriormente llegar a Sant Sadurní d’Anoia. El castillo de Subirats (Castell de Subirats, en catalán) se alza a 300 metros de altitud sobre la llanura del Panadés en una zona de muy buena situación estratégica. A inicios del siglo X fue un punto clave en la defensa de la frontera de la Marca del Penedès, ante la amenaza musulmana. Pero una vez que la frontera enemiga retrocedió al sur, el castillo pasó a tener otras funciones específicas de acuerdo con las circunstancias políticas, económicas y sociales venidas con los nuevos cambios.
El castillo de Subirats se localiza en el extremo oriental de la comarca del Panadés. Es Subirats el término municipal de mayor extensión de toda la comarca y se encuentra entre los núcleos de Villafranca del Panadés (al oeste) y San Sadurní de Noya (al norte); colindante con las comarcas del Baix Llobregat y el Garraf. El Castillo de Subirats, fechado en el año 917, se encuentra en un enclave estratégico de la comarca del Alt Penedès. La construcción está estrechamente ligada al conflicto territorial entre cristianos y musulmanes, donde su funcionalidad fue de control, defensa y reconquista de tierras del Penedès.
El conjunto arquitectónico está formado por dicho castillo fronterizo, el cual cuenta con una imponente torre maestra de 19 metros de altura y la iglesia románica de San Pedro del Castillo, donde se venera la imagen de la Virgen de la Font Santa. Además, actualmente en el recinto podemos encontrar un pequeño museo en el que se exponen diversas piezas documentales de gran valor histórico relacionadas con las investigaciones e investigaciones realizadas en el lugar.
Los restos correspondientes al castillo se extienden a lo largo de un pequeño espolón alargado de roca caliza que queda levantado entre el valle y la planicie del Panadés. Toda esta arquitectura se alza junto a la iglesia de Sant Pere del Castell, o santuario de la Verge de la Fontsanta, y se accede desde la carretera BP-2427 de San Sadurní de Noya en San Pablo de Ordal por un desvío hacia el norte desde el núcleo urbano de Els Casots. Por otra parte, se encuentra alineado con el cercano castillo de Gelida, que queda más al nordeste, teniendo más hacia el norte la llamada Torre Ramona.
Es una obra repleta de autenticidad y de historias escondidas en el interior de sus fortificaciones, situado en un enclave de una gran belleza exterior y con un punto de vista panorámico privilegiado del Penedès y de las montañas de Montserrat. No hay duda de que el castillo tiene una antigüedad que va más allá de los diez siglos, pues ya en fecha tan remota como es el año 917 comparece la concesión hecha al monasterio de Sant Cugat del Vallés por los hermanos Ermenard y Udalard, hijos del difunto Udalard. En un testamento de Mir Geribert, del 1060, consta una donación a «sanctum Petrum de castro Subiradz» y claramente se informa sobre esta posesión, junto con la mitad del castillo de Lavit, y otras.
El castillo fue derribado en la Guerra dels Segadors, por el marqués de los Vélez. Por Real sentencia del 27 de noviembre de 1699, se declaró que no había más diezmadores universales de la universidad y las parroquias de Subirats que la Corona. La antigua edificación está formada por dicho castillo fronterizo, el cual cuenta con una imponente torre maestra de 19 metros de altura y la iglesia románica de San Pedro del Castillo, donde se venera la imagen de la Virgen de la Font Santa. Además, actualmente en el recinto podemos encontrar un pequeño museo en el que se exponen diversas piezas documentales de gran valor histórico relacionadas con las investigaciones realizadas en el lugar.
En el año 2004 mediante un proyecto de restauración y consolidación sobre los restos, incluyó la torre, así como los recintos anexos a ésta, además de los restos del denominado baluarte y de la muralla oriental del castillo. Este es un conjunto arcaico que pide ser explorado, y precisamente eso fue lo que hicimos en esta oportunidad. Yo espero que suceda nuevamente esta experiencia única.









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