-REFLEXIÓN-
MODOS TECNOLÓGICOS DE PRODUCCIÓN
Con el empleo de las tecnologías el hombre incrementó la producción de bienes materiales y de servicios y redujo la cantidad de trabajo necesario para fabricar múltiples cosas. En un mundo industrial avanzado, las máquinas realizan la mayoría del trabajo en la agricultura y en muchas industrias, y los trabajadores producen más bienes con menos horas de trabajo. En la actualidad, muchas personas viven más y de forma más sana y confortable como resultado de la tecnología.
En el siglo XX los logros tecnológicos fueron casi insuperables, con un ritmo de desarrollo mucho mayor que en periodos anteriores. La invención del automóvil, la radio, la televisión y el teléfono revolucionó el modo de vida y de trabajo de muchos millones de personas. Las áreas de mayor avance han sido la tecnología médica, que ha proporcionado los medios para diagnosticar y vencer muchas enfermedades mortales, y la exploración del espacio, donde se ha alcanzado el logro tecnológico más espectacular del siglo. De manera más general, la cibernética ha experimentado los mayores saltos en su contribución al desarrollo de otras ciencias imprescindibles para la existencia de la humanidad; tales como las ciencias informáticas.
El mundo de la alta tecnología nunca hubiera existido de no ser por el desarrollo del ordenador o computadora. Toda la sociedad utiliza estas máquinas, en distintos tipos y tamaños, para el almacenamiento y manipulación de datos. Los equipos informáticos han abierto una nueva era en la fabricación gracias a las técnicas de automatización, y han permitido mejorar los sistemas modernos de comunicación. Son herramientas esenciales prácticamente en todos los campos de investigación y en tecnología aplicada.
Desde esta perspectiva, la tecnología está muy vinculada a la producción social. Cada vez que el hombre sustituye el trabajo de sus órganos por instrumentos nuevos, cambia con ello el carácter de su trabajo y cambia su propio carácter. El hombre al transformar la naturaleza mediante el trabajo se transforma él también. Se transforma corporal y espiritualmente.
El hombre y los instrumentos que usa en la actividad, forman una integración, un sistema. En la medida que el hombre crea instrumentos, éstos van influyendo en su actividad material y en él mismo. Estos instrumentos se van haciendo cada vez más complejos y su complejidad va requiriendo del hombre que los creó un ajuste de su propia actividad. Esa relación indisoluble, expresión dialéctica de la mutua influencia entre causa y efecto, es lo que se denomina comúnmente sistema hombre-máquina.
En el proceso de pensamiento del hombre así como en sus afecciones y actos de voluntad están presentes los instrumentos creados por él y con los cuales produce sus bienes. El órgano del pensamiento humano es el cerebro. Sin un cerebro normal, el hombre no puede pensar, tampoco un cerebro aislado del resto de los sistemas que integran al hombre, y de la sociedad puede pensar. Todas las formas cognoscitivas se elaboran en el proceso de la práctica, de la actividad conjunta de los hombres. El hombre conoce el mundo permaneciendo en sociedad y aprovechando la experiencia acumulada por las generaciones precedentes y fijada en los medios de producción, en la lengua, la ciencia, la cultura, etc.
A la luz de la teoría marxista-leninista, a las modificaciones trascendentes que va sufriendo el sistema hombre-máquina se le llama modos tecnológicos de producción. Hasta la actualidad la humanidad ha conocido cuatro modos tecnológicos de producción: el más simple caracterizado por el trabajo manual directo, la maquinización, la automatización, y el modo avanzado donde predominan las ideas de la cibernética.
Ya hoy sabemos o tenemos alguna idea más o menos clara de la tecnología que nos servirá en el futuro, de las máquinas y mecanismos, así como de los tipos de energía que serán puestos al servicio del hombre y de los nuevas ocupaciones laborales que han de surgir. Pero, ¿y el hombre mismo?¿qué sucederá con su personalidad, su mundo espiritual, su intelecto?¿quizás esclavo de la cotidianeidad y la automatización lo asaltará el pánico del desconocimiento y la soledad?.
Los modos tecnológicos de producción contemporáneos, a través de la total automatización; están destinados a encargarse de todo lo estandarizado, lo unificado, lo impersonal, y lo formalizado que hay en la actividad humana y que no es propio de su naturaleza esencial, y estimular con ello al hombre a buscar formas objetivamente propias para su autoafirmación y autoexpresión. En este sentido, las tendencias del desarrollo de la tecnología y las tendencias del desarrollo de la personalidad no se oponen, sino se condicionan y se complementan recíprocamente.
La tarea de la cibernética no consiste en duplicar el talento, el genio y la inspiración, sino en crear las condiciones óptimas para la manifestación de esas cualidades en el ser humano a través del empleo de las tecnologías de avanzada. Después de que todas las funciones no creadoras sean mecanizadas y automatizadas el hombre va a cumplir las tareas propiamente creadoras, de exploración. Cada persona se ha de convertir en un investigador potencial, no en el aspecto estrechamente profesional, sino según el contenido de toda su actividad exploratoria, en coordinación con el nivel de su crecimiento intelectual.
EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN
Es innegable que la automatización facilita el trabajo del hombre, lo agiliza y lo hace más eficiente, pero ¿no le resta al mismo tiempo, la iniciativa y los esfuerzos físicos y mentales saludables?¿no lo convierte en un insensato “apretador de botones”?.
Preparar al hombre para la sociedad futura es prepararlo para vivir en la civilización del trabajo libre, en la que la gente tiene todas las posibilidades de expresarse como individualidad, descubrir lo inconfundible de sus dotes y talentos, en la que los hombres están atraídos por el encantador proceso de la creación y no hacen caso al tiempo, no lo dividen en “jornada laboral” y “tiempo libre”, en “oficial” y “propio”, “activo” e “inactivo”.
La sociedad futura que concibe un hombre de ideas avanzadas no es, ni mucho menos; la llamada civilización del ocio, la sociedad de alto consumo, la sociedad tecnocrática o sociedad postindustrial, donde el hombre continua siendo de alguna manera el medio y no el objetivo. El hombre visto como un medio para el negocio del servicio y la comodidad, para la activación de la demanda de consumo, para maquinaciones políticas (por más altas consignas con que se justifiquen) y para la opresión de otros hombres ya sea en política, en economía, en ciencia o en arte.
La personalidad integral a que aspiramos para el hombre activo y reflexivo que pretendemos formar está bastante alejada de este ideal indigno del hombre, que lo humilla, limita su desarrollo y contradice los intereses de clase del proletariado que no puede imaginar su liberación sin una emancipación consecuente y completa de toda la sociedad.
Ante todo el conocimiento de la dialéctica materialista, al demostrar la existencia de la relación entre todos los fenómenos, en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, le proporciona al hombre la posibilidad de influir activamente en el mundo que el rodea y transformarlo a favor del progreso social. El dominio de las leyes de la dialéctica le proporciona al hombre la seguridad y la confianza en sí mismo como ser social y lo pertrecha para transformar la naturaleza y la sociedad en beneficio de todo el género humano.
“La filosofía marxista-leninista educa del pensamiento teórico, ofrece la idea íntegra del mundo, perfecciona la intuición dialéctica que consciente o subconscientemente dirige el trabajo del pensamiento.”[1]
El mundo que rodea al hombre es de una riqueza inagotable en cuanto al infinito número de fenómenos y procesos, con sus cualidades y propiedades; que en él ocurren. El hombre nace sin tener conocimiento alguno. Lo adquiere en su enfrentamiento con los fenómenos que se producen a su alrededor en el proceso de la práctica, a través de su actividad histórico-social.
La teoría marxista del conocimiento demuestra que la fuente inagotable del conocimiento es el mundo material, es decir los fenómenos y objetos del universo. La teoría del conocimiento del materialismo dialéctico se asienta en la tesis de que el mundo exterior que nos circunda existe objetivamente y se refleja en la conciencia humana; o sea, el mundo circundante es la fuente de todos nuestros conocimientos. El conocimiento es un proceso que se desarrolla constantemente.
El conocimiento desde el punto de vista del materialismo dialéctico es un proceso infinito de aproximación del pensamiento a la esencia del objeto conocido. Es un producto del desarrollo social, y se interpreta como resultado de la transformación activa del mundo circundante por el hombre.
TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD
El avance tecnológico tiene un carácter dual al producir efectos positivos y negativos en la sociedad. Por ejemplo, los progresos de la automatización han mejorado la eficiencia productiva y el control de la calidad, y han disminuido los riesgos de accidentes laborales. Sin embargo, también han desaparecido muchos puestos de trabajo, dejando a los trabajadores sin el empleo histórico o con la necesidad de adaptarse a las nuevas tecnologías.
Durante las últimas décadas, algunos investigadores han comenzado a advertir sobre algunos efectos de la tecnología que también poseen aspectos destructivos y perjudiciales. De la década de 1970 a la de 1980, el número de estos resultados negativos ha aumentado y sus problemas han alcanzado difusión pública. Los observadores señalaron, entre otros peligros, que los tubos de escape de los automóviles estaban contaminando la atmósfera, que los recursos mundiales se estaban usando por encima de sus posibilidades, que pesticidas como el DDT amenazaban la cadena alimenticia, y que los residuos minerales de una gran variedad de recursos industriales estaban contaminando las reservas de agua subterránea. En las últimas décadas, se argumenta que el medio ambiente ha sido tan dañado por los procesos tecnológicos que uno de los mayores desafíos de la sociedad moderna es la búsqueda de lugares para almacenar la gran cantidad de residuos que se producen. Los problemas originados por la tecnología son la consecuencia de la incapacidad de predecir o valorar sus posibles consecuencias negativas. Los vertederos de basuras, nos recuerdan los efectos negativos del avance tecnológico. En las ciudades, una persona puede llegar a producir una tonelada de residuos al año, una cantidad que desborda muy pronto los vertederos locales, incluso aunque se recicle el 90% de las basuras. A veces, las ciudades recurren a la incineración de residuos o los transportan a otras zonas.
En el ámbito laboral...
Dejando a un lado los efectos negativos, la tecnología hizo que las personas ganaran en control sobre la naturaleza y construyeran una existencia civilizada. Gracias a ello, se seguirán sopesando las ventajas y las desventajas de la tecnología, mientras la humanidad se aprovecha de sus resultados.
[1] Vólkov, G. El hombre y la Revolución Científico-técnica. Editorial Progreso. Moscú, 1975. 142 p.
-Material de estudio-
Diciembre/2004
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