lunes, 10 de mayo de 2010

El conocimiento como proceso dialéctico y su vinculación con la evolución social a la luz de la Teoría Marxista-Leninista

El mundo que rodea al hombre es de una riqueza inagotable en cuanto al infinito número de fenómenos y procesos, con sus cualidades y propiedades; que en él ocurren. El hombre nace sin tener conocimiento alguno. Lo adquiere en su enfrentamiento con los fenómenos que se producen a su alrededor en el proceso de la práctica, a través de su actividad histórico-social.

La teoría marxista del conocimiento demuestra que la fuente inagotable del conocimiento es el mundo material, es decir los fenómenos y objetos del universo. La teoría del conocimiento del materialismo dialéctico se asienta en la tesis de que el mundo exterior que nos circunda existe objetivamente y se refleja en la conciencia humana; o sea, el mundo circundante es la fuente de todos nuestros conocimientos. El conocimiento es un proceso que se desarrolla constantemente.

El conocimiento desde el punto de vista del materialismo dialéctico es un proceso infinito de aproximación del pensamiento a la esencia del objeto conocido. Es un producto del desarrollo social, y se interpreta como resultado de la transformación activa del mundo circundante por el hombre.

El órgano del pensamiento humano es el cerebro. Sin un cerebro normal, el hombre no puede pensar, tampoco un cerebro aislado del resto de los sistemas que integran al hombre, y de la sociedad no puede pensar.

La actividad material de los hombres, dirigida a transformar la naturaleza y la sociedad constituye el fundamento y el objetivo del conocimiento. El conocimiento se obtiene en el curso de la practica social del hombre, o sea, en su relación con la realidad objetiva que lo rodea. Y la práctica social comprende toda la actividad de los hombres, en cuyo curso ellos actúan sobre el mundo material y lo transforman.

El conocimiento es un proceso mediante el cual el hombre puede penetrar en la esencia u origen principal de cualquier fenómeno u objeto del mundo material. Como la esencia no reside en la superficie de los fenómenos y no puede ser conocida solo por la contemplación sensorial o por la observación, es decir, por lo que nos proporcionan los sentidos, es preciso pasar de la contemplación de los fenómenos de la realidad al descubrimiento de su esencia, de las leyes internas a que están sometidos.

Todas las formas cognoscitivas se elaboran en el proceso de la práctica, de la actividad conjunta de los hombres. El hombre conoce el mundo permaneciendo en sociedad y aprovechando la experiencia acumulada por las generaciones precedentes y fijada en los medios de producción, en la lengua, la ciencia, la cultura, etc.

El hombre y los instrumentos que usa en la actividad, forman una integración, un sistema. En la medida que el hombre crea instrumentos, éstos van influyendo en su actividad material y en él mismo. Estos instrumentos se van haciendo cada vez más complejos y su complejidad va requiriendo del hombre que los creó un ajuste de su propia actividad. Esa relación indisoluble, expresión dialéctica de la mutua influencia entre causa y efecto, es lo que se llama sistema hombre-máquina.

En el proceso de pensamiento del hombre así como en sus afecciones y actos de voluntad están presentes los instrumentos creados por él y con los cuales produce sus bienes.

A las modificaciones trascendentes que va sufriendo el sistema hombre-máquina se le llama modos tecnológicos de producción. Hasta la actualidad la humanidad ha conocido cuatro modos tecnológicos de producción: el caracterizado por el trabajo manual directo, la maquinización, la automatización, y el modo donde predomina la cibernética.

La técnica está vinculada a la producción social. Cada vez que el hombre sustituye el trabajo de sus órganos por instrumentos nuevos, cambia con ello el carácter de su trabajo y cambia su propio carácter (el del trabajo y de él mismo).El hombre al transformar la naturaleza mediante el trabajo se transforma él también. Se transforma corporal y espiritualmente.

El conocimiento de la dialéctica materialista, al demostrar la existencia de la relación entre todos los fenómenos, en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, le proporciona al hombre la posibilidad de influir activamente en el mundo que el rodea y transformarlo a favor del progreso social.

El dominio de las leyes de la dialéctica le proporciona al hombre la seguridad y la confianza en sí mismo como ser social y lo pertrecha para transformar la naturaleza y la sociedad en beneficio del género humano.




-Material de estudio-
Diciembre/2004

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