martes, 17 de enero de 2023

El regreso a las raíces hispanas I


Crónicas redactadas desde algún lugar de Cataluña, basadas en relatos reales vinculados con el paso itinerante de un emigrado cubano y matancero por tierras hispanas

Martí desde Cuba para el Mundo

Los cubanos, casi todos; tenemos a nuestro propio Martí. El José Martí que nos mostraron desde niño y que nos enseñaron en la escuela, pero también tenemos al Martí que aprendimos de la calle, del que nos contaron otras cosas que no eran tan dignas como las que nos habían enseñado hasta ese momento. También contamos los martienses con el homenaje perenne que se le hace al Apóstol desde hace ya unos cuantos años, al haberse llamado al municipio matancero de Hato Nuevo como Martí, o sea; como el Héroe nacional José Martí y Pérez.

Y esto sucedió el día 24 de diciembre de 1898, cuando en sesión extraordinaria el Ayuntamiento municipal de esta localidad; a propuesta de su presidente, el alcalde Enrique González y Gutiérrez apoyado unánimemente por quince concejales y su secretario, decidieron sustituir los nombres de Ayuntamiento de Guamutas y pueblo de Hato Nuevo, por el de «Martí», en honor del insigne patricio que tanto contribuyó a redimir a la patria cubana. Quizás los 17 miembros firmantes del acta de la sesión no pudieron prever el alcance histórico de una decisión política y administrativa sin precedentes en la Cuba de aquellos años.

El municipio de Martí de estos tiempos es un pequeño pueblo que emerge de las ciénagas de Majaguillar, y bordea serpenteante las alturas medianas de la Sierra del Bibanasí. Lleno de gente rural que pesca en el canal de la Manuí, y que hace su verano en las playas de San Mateo y Menéndez con sus aguas medicinales, y le arrancan la sal al mar en las pozas de las Salinas Bidos. Gente que siembra, que produjeron azúcar y mieles en su Central Guipuzcoa (después Esteban Hernández), que cría, y que vive con cada instante del día a día del cubano de a pie. Que aún añora los buenos tiempos, y se enorgullece del nombre que lleva su terruño: Martí.

Es el territorio más oriental de la costa norte matancera; que ocupa una extensión de alrededor del 8 % del total de la provincia, bordeado a lo largo de su costa por las aguas de la bahía cardenense y la cayería pantanosa de Cinco Leguas en el estrecho de La Florida, solo más pequeño por sus tierras que el de Calimete y el de Ciénaga de Zapata, pero mucho más rico por sus accidentes geográficos y naturales.

También hoy, en cualquier lugar de nuestro país es habitual encontrar una calle, una escuela, una fábrica, o una asociación con el nombre de José Martí, o algún título relacionado con su obra; en perpetuo homenaje a la figura cimera de la causa revolucionaria, portador de las ideas más avanzadas del pensamiento nacionalista e independentista cubano. El pensamiento martiano es bandera de la lucha popular, sus ideas y su ejemplo, desbordan patriotismo, su amor ardiente a la libertad, la dignidad y el decoro humano, su repudio intransigente al despotismo y su fe sin límites en el pueblo. En esa prédica extraordinaria está el fundamento ético y la legitimidad moral de su obra y acción revolucionarias.

La imagen física de Martí siempre es recordada a través de los innumerables bustos con su efigie que encontramos en disímiles lugares de todo nuestro país como en otros sitios del mundo, y que constituyen un permanente tributo a su legado. Las imágenes conservadas de Martí en vida son escasas. Su iconografía cuenta con alrededor de 42 fotos originales y algunas copias dispersas, un retrato al óleo y unos pocos dibujos a lápiz o plumilla.

En 1985 se publicó la “Iconografía martiana” cuyo autor fue Gonzalo de Quesada y Miranda, destacado investigador de la vida y obra de José Martí y celoso custodio de la papelería martiana. Aunque falleció antes de concluir esta obra valiosa, el trabajo fue continuado y concluido por Pedro Álvarez Tabío. Gonzalo de Quesada y Miranda además fue el impulsor de otra importante y monumental obra literaria que fue la colección Obras completas del Poeta mayor, corregida y publicada en 74 tomos entre los años 1936-1953, cuyo antecedente directo fue la primera edición en 16 tomos compendiada por Gonzalo de Quesada y Aróstegui, desde el año 1900 hasta el año 1933, en que fue editado el tomo decimosexto.

A la fecha de hoy, hay más de 80 monumentos o bustos repartidos a todo lo largo y ancho del planeta, como muestra palpable de la trascendencia martiana. En Sydney, una de las plazas ostenta un busto de Martí; en Atenas, Grecia, descansa otra representación del Maestro, en Viet Nam; en el Parque Central de Nueva York se encuentra, desde la década de los 60; la única estatua ecuestre del Apóstol. Ahora también en La Habana se cuenta con una copia exacta de la de Nueva York, por gestiones de Eusebio Leal Spengler, historiador de la ciudad. En Bogotá, Colombia; el 24 de febrero de 2002 se inauguró un monumento en recordación al Héroe, y en la tarja incrustada a la base del busto se puede leer: “Del pueblo de Bogotá al prócer de Cuba José Martí”. De acuerdo a datos registrados por el Centro de Estudios Martianos se afirma que actualmente existen 48 piezas monumentarias dedicadas a Martí en América Latina, 23 en Europa, tres en Asia y las otras seis figuran en Norteamérica.

En el año 2003, a propósito del 150 aniversario del natalicio del Maestro se sumaron a estos monumentos, las esculturas situadas en las ciudades de Quito, París y Bruselas. Muy interesante es la estatua intitulada “Martí acusador” ubicada en la Tribuna Antiimperialista de la capital cubana, y que representa al insigne patriota con su dedo índice de la mano derecha acusando al Norte imperial; y en su mano izquierda protegiendo a un niño (¿al Ismaelillo?), junto a su pecho. Hasta en los más insospechados rincones del mundo aparece plasmada la imagen de nuestro insigne Poeta Nacional.

La primera estatua de Martí en Cuba se situó en el Parque Central, en La Habana; el 24 de febrero de 1905, y en el acto de colocación de la primera piedra del monumento; ocurrido en noviembre de 1904, estuvo presente el General Máximo Gómez; quien murió poco después, el 17 de junio del año 1905. Desde el instante de esta inauguración la imagen martiana tiene numerosos escenarios en muchos parques y otros sitios de recordación por todo el país. Existe también una busto de José Martí en el parque del municipio matancero, aunque la historia de este busto-monumento en tierras martienses comenzó en el año 1924, y se ubicó esta efigie martiana por el año 1929, después de un largo y azaroso período de demoras burocráticas.

Las gestiones comenzaron desde el año 1924, durante el gobierno del alcalde Marco Tulio Regojo y Margarit y la codirección administrativa de Ricardo Valdés Morales, que consiguieron mediante algunos compromisos financieros suscribir un contrato con José Pennino Barbato para la compra-venta del conjunto escultórico en homenaje a Martí, para ubicar en un parque que no se construyó hasta el año 1927. Pero esta es y será otra historia a contar.

Además de las cubanas, ciudades o simples pueblos de varios países tienen calles, plazas o avenidas donde el apelativo de José Martí invita al conocimiento de su vida y obra, a quienes poco o nada han oído de él. En la actualidad, aparte de Cuba; se conocen alrededor de 28 calles dispersas por el planeta que llevan su nombre, 25 de ellas están situadas en América Latina y tres en Europa. Posterior al triunfo rebelde de 1959 innumerables sitios, instituciones, poblaciones, centros de producción e investigaciones; han sido designados con el nombre de José Martí, o con nombres relacionados con su obra. Expresión de una actitud seguidora y ejecutora de lo más avanzado del pensamiento martiano, y que ha contribuido a dimensionar la figura de nuestro Héroe Nacional.

En Cuba, más de 163 centros educacionales, 44 círculos infantiles y alrededor de 90 objetivos industriales, económicos y agropecuarios llevan nombres relacionados con Martí. En nuestro municipio contamos con el Círculo Infantil “Sueños de Martí”, la Facultad Obrero-Campesina “José Martí” y la ESBU “Lino Figueredo”, nombre que de alguna manera se enlaza con el ideario político martiano y con los duros recuerdos de sus prematuros años de presidio.

Con fecha del 12 de diciembre de 1979 se instauró la Orden José Martí como máxima condecoración del estado cubano, y se otorga a ciudadanos cubanos y extranjeros y a Jefes de Estado o de Gobierno por grandes hazañas a favor de la paz y la hermandad; por valiosos y extraordinarios aportes en la educación, la cultura, las ciencias y el deporte, así como por méritos extraordinarios y actitudes en el trabajo creador.

En la Sierra Maestra se encuentra el Pico Martí, muy cerca del Turquino; en Camagüey existe un poblado llamado Martí, existe el Reparto Martí en Ciudad de La Habana y el Distrito Martí en Santiago de Cuba. El Aeropuerto Internacional de La Habana se llama José Martí, La Biblioteca Nacional también; la Plaza de la Revolución, el Parque Central de la capital, la Ciudad de los pioneros ubicada en Tarará comparte el mismo nombre, y un buque escuela perteneciente al Ministerio de Transporte se nombra José Martí. Serían innumerables las citas con ejemplos que ilustran la vigencia del héroe en nuestro pueblo.

Por otro lado, muchas instituciones fuera de Cuba también han decidido nombrar como el Héroe Nacional. Existen asociaciones de amistad, organizaciones culturales y académicas; centros y clubes hasta alcanzar la cifra de 57 en diferentes lugares de América o Europa. En África no se registran muchos datos acerca de la cantidad de escuelas o instituciones nombradas en honor al Apóstol cubano, aunque se conocen algunos centros educacionales en Angola, Guinea y Guinea Bissau que ya han hecho suyo el nombre de José Martí. En el año 1983, en la Universidad Jawaharlal Nehru, de Nueva Delhi, La India; fue fundado un Centro de Estudios Martianos. Más de 20 cátedras martianas se encuentran en toda la América Latina, como centros que han contribuido al acercamiento de una de las figuras más geniales del siglo XIX.

El apellido Martí en Cataluña

Sin embargo, a pesar de toda la historia que tiene en Cuba y el mundo el nombre de Martí, todavía es una palabra que no es muy habitual al nombrar a las personas habitualmente. Considero que sería muy interesante detenernos a evaluar el significado de Martí y su presencia en tierras catalanas, además por su trascendencia. Entre las personas famosas o notables que llevaron el nombre o fueron llamadas como Martí tenemos a Ramón Marti i Alsina, en Cataluña.

Ramón Marti i Alsina es un pintor realista español que nació en 1826 y murió en 1894, en Barcelona, Cataluña. Comenzó como un retratista en Mataró, con la naturaleza como inspiración principal, por lo que dedicaba su tiempo libre a pintar en la montaña y en la costa. Su primera gran muestra fue en la Exposición General de Bellas Artes de Barcelona en 1851. Pasó por tragedias personales y por dificultades económicas. Sin embargo logró completar su ciclo de pinturas sobre la Guerra de Independencia y sobre los dos asedios de Girona. Una de estas obras fue El gran día de Girona de 1963.

Marti es la forma catalana de nombrar a Martín (Martí) y provienen ambos del latín Marte o "martius", quien era el dios romano de la guerra y el homólogo de Ares, que ocupaba la misma posición en la mitología griega. Por eso se suele interpretar como bendecido o consagrado a Marte. Marte es el cuarto planeta de nuestro sistema. Incluso hay un cráter con este nombre en el planeta Mercurio con un diámetro de 68 kilómetros. Así pues, se puede decir que Martí es un nombre que tiene su origen en la mitología grecorromana. Hay quien argumenta que es un nombre de orígen Arameo. El nombre Marti está clasificado en la 2.973.º posición de los nombres más dados en el Mundo, es decir; es un nombre bien común en la clasificación global. Se estima que existen por lo menos 120500 personas en el mundo que han recibido este nombre, lo que representa el 0.002% de la población.

El nombre Marti está compuesto por cinco letras. Es relativamente medio de longitud, comparado con los otros nombres referenciados en nuestra base de datos. Es muy popular entre los niños catalanes. Se considera un nombre catalán clásico, utilizado desde los tiempos remotos, pero que actualmente también goza de gran popularidad. Además, su traducción al español, Martín, también goza de éxito entre los niños españoles. En los cinco últimos años ha pasado a estar entre los 30 nombres de bebés más puestos en España. La fecha de celebración del santo de Martí es el 3 de noviembre, y tiene por significado estar “Bendecido por Marte”.

Marti es un nombre unisex y es un diminutivo de los nombres Martín, Martina o Marta, según se emplee. Sin embargo, es cierto que este nombre también hace referencia a un santo, a San Martín de Tours, que, según cuenta la leyenda, ofreció la mitad de la capa que llevaba a un mendigo con el que se cruzó un día de mucho frío. Al ver al hombre pasar frío, San Martín cortó con una espada la mitad de su capa y se la ofreció al mendigo, que pudo abrigarse. También Martí en Cataluña tiene una connotación mágica.

Se cuenta que los hombres que se llaman Martí se caracterizan por su creatividad y por ser seductores natos. Son grandes emprendedores y suelen ser personas organizadas y muy planificadoras. Sin embargo, también son personas desconfiadas y pueden llegar a ser algo monótonos. Su creatividad toma forma a través de su imaginación, que suele ser desbordante y les convierte en personas con ideas originales. En el aspecto familiar, Martí es un hombre que apuesta por la sinceridad. No le gusta nada sentirse engañado y para él es muy importante poder confiar en su familia y sus amistades. Martí es honrado y también es cuidadoso y muy responsable. Además, es un hombre con un gran corazón, aunque no lo muestra públicamente, ya que puede llegar a parecer una persona fría y distante.

En el ámbito laboral, Martí es muy práctico y le gusta desenvolverse en profesiones que no impliquen complicarse la vida. Apuesta por trabajar de forma eficaz, encontrando soluciones rápidas a los problemas. Además, Martí es un hombre constante, trabajador y al que le gusta trabajar siguiendo una disciplina. Puede destacar como contable, político o funcionario, entre otras. En el amor, Martí es conformista y no cree en un gran amor. Es decir, el amor romántico no tiene cabida en su concepción de la vida. Es práctico también en este aspecto de la vida y, aunque le gusta la vida en pareja, no aspira a encontrar su media naranja. Se amolda con facilidad y deja que sea su pareja quien lleve las riendas de la relación.

Otro elemento a acotar es acerca de la trascendencia del nombre o apellido Martí en bares y restaurantes distribuidos en Cataluña. Tal parece que al ser tan popular este nombre en esta comunidad autónoma hace que se repita constantemente este nombre entre los nombres de bares, restaurantes, casas, sociedades, firmas o empresas. También sucede con Guillén, Torres, Carbó y otros muchos. Esta reflexión me obligó a recordar tantas anécdotas relacionadas con el pueblo de donde vengo, que no es el mismo de donde nací.




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